Vuelta a casa, estoy cansada, deseando llegar a casa ponerme una copa y descansar en el sofá, a estas horas todo está tranquilo, casi no hay nadie en el andén, una señora, con el rostro ajado por los años o las piedras de su vida y una parejita adolescente que se hacen carantoñas en un rincón alejado.
Ya llega…., viene vacio, y además parece que deseemos soledad, porque subimos a vagones diferentes.
Me pongo un poco de música, y puedo disfrutar del suave ronroneo del tren con los ojos cerrados….
Siento como se para pero nadie entra, volví a mi placido duermevela, no quise salir de él, estaba tan bien...
Un susurro se acerco a mi odio, cerca muy cerca, temblé
- Disculpe,
Salte hacia el lado contrario de donde había venido esa voz ¡era él!
- No se preocupe, no ha sido nada, me levanté, mi parada...
¿...?






