Comprar
ropa es una hazaña que requiere mayor nivel de paciencia y concentración. Todo
comienza cuando decides seguir los consejos de tus amigas y después de ver que
mi armario se encuentra lleno de ropa que has repetido 100 veces además de la
que no te puedes poner por la talla hace tiempo, y corres a un centro
comercial, que definitivamente no parece un mal plan.
Dices:
“Es sábado, a primera hora no debe haber cola”.
Primer
error: todo lleno de gente ¡AHHHH!.
Segundo
error: el buen humor que según llevaba solo está en mi espejo, después de
escuchar varias veces "no tengo talla de ese modelo" o
"acérquese a aquella zona y encontrará algo de su talla" (la
zona en cuestión es la de premamás..., mi humor ya no existe ni en
casa.
Tengo
complejo de "Pretty Woman", aquello de llevar dinero en la cartera y
nadie te deja gastarlo por ser del perfil correcto.
al
final, mi intención de comprar, un par de blusas, alguna camiseta, pantalones y
algún vestidito, se ha quedado en un par de camisetas, del mismo modelo y
diferente color.
Lo peor
de todo es que, al cabo de una semana, cuando ya estrene mi camiseta, me daré
cuenta que la llevan 50 personas más de mi alrededor y la alegría de
haber encontrado algo bueno se pasa.
Todo
eso después de colas y colas en los vestidores, para probarme tallas
que dicen ser algo y no son lo que parece...
¿Qué le
vamos a hacer?
Lo
volveré a intentar, ¿mi próximo reto?, ir a un centro comercial descubierto
hace poco y entre semana por si encuentro algo de lo que mi mente cree
necesitar.
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